lunes, 5 de noviembre de 2012

Evasión.

Es como si nuestro cuerpo supiera cuál es el límite de nuestro dolor. A pesar de haber sentido profundas depresiones, en los que cada segundo del día estaban plagados de una infinita desdicha, parece que existen heridas mucho más difíciles de superar.

He pasado por varios duelos en mi vida, unos más dolorosos que otros, pero todos me han marcado profundamente, he visto morir a uno de mis seres queridos, de hecho le supliqué para que no luchara más por su dolorosa vida, cuando ni yo misma sabía lo que me esperaba y que en parte compartiría su negro destino.

Pero de todos el más doloroso ha pasado hace poco tiempo, es un dolor tan grande que apenas puedo hablar de él por unos segundos, la pena más grande de mi vida, lo peor que me ha pasado. La música que antes admiraba ahora es insoportable por su recuerdo.
Sueño constantemente con ella, que revive por unos días, pero que todos sabemos que se irá de nuevo, por eso cuando la veo irse en mis sueños grito tras su partida.
Es en mis sueños en donde me permito llorarla, pero ya me estoy hartando, cada sueño es peor que el anterior, cada vez encuentro más insoportable su ausencia  Llorarla no es la solución, mi mente no lo aguantaría  siento que podría caer en un profundo abismo que no quiero enfrentar.

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La única solución que encuentro es ignorar que ha muerto, fingir que aún vive, que me espera y que sigue tan dulce como siempre. Se puede pensar que por fin me he perdido en los laberintos de la locura o que a largo plazo puede ser peor...pero ni sé cuánto tiempo viviré, por eso me preocupo por el ahora, y en este momento no soporto su muerte, no quiero enfrentarla. Imaginar que aun vive me permite respirar.

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