Desde niña siempre he escuchado historias sobre personas que no conocen la derrota, que son persistentes y que no se dejan opacar o humillar por nadie.
Yo no soy así. Conozco la derrota, dejo las cosas a medias y muchas personas se han aprovechado de mis sentimientos, han pasado por mi vida destruyendo mi autoestima, y lo más triste de todo es que esas humillaciones vienen de hombres y mujeres que se hacían pasar por mis amigos.
Sería bueno para mí cambiar lo que ha sido en los últimos años mi estilo de vida, volver a tener la disciplina que me caracterizaba.
Debe ser esta época que tanto odio la que me tiene tan nostálgica, la que me tiene añorando épocas mejores, donde mi vida prometía hermosos horizontes, donde yo disfrutaba de los diciembres y era feliz armando el mismo arbolito plástico de todos los años, poniendo las bolitas y luces.
Hoy solo siento odio por esta época, cuando veo cómo se lleva por delante a los animales. Los cerdos son maltratados antes de ser comidos, los pájaros caen ante el ruido de la pólvora, los animales domésticos ven como los abandonan en las calles.
Pero los humanos también sufren en estos días, muchos son asesinados por peleas y fronteras imaginarias, parece que en esta época la gente en vez de estar feliz, está más agresiva y dominante.
Ya no quiero esta fiesta, ya no quiero ser derrotada de nuevo, tampoco quiero volver a decorar otro arbolito, pero sí quiero recuperar cosas de mi niñez que prometían hacerme fuerte y feliz.
Odio diciembre. Solo me resta bromear al respecto para poder soportar este largo mes.

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