Cada vez más dopada, pero la angustia no desaparece. Sigo dándole vueltas a lo mismo ¿Mi existencia se está desperdiciando?
Hablo con mis amigas y tampoco encuentran tranquilidad. Unas por ser incomprendidas por sus familias o parejas, otras por haber sufrido negras traiciones y peor, otras que parecen tener mi mismo padecimiento.
Se acerca la fecha definitiva en la que cursaré un nuevo semestre, aunque a la vez lo siento muy lejos. Tengo dudas y miedos mezclados con ilusiones.
Quiero salir, quiero disfrutar lo que me queda de vida, pero...en las calles, con mis escasos amigos tampoco encuentro tranquilidad.
Intranquila, ahogada, seca hasta por no poder escribir una entrada. Me siento muy mal.
Veo como la depresión cobra fuerza en mí.

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