viernes, 19 de abril de 2013

¿Cómo finalizar algo que ni siquiera ha tenido un principio?

Hoy es uno de esas noches en los que me gustaría marcharme definitivamente. Dormir y nunca despertar.
La vida es tan dolorosa, está llena de malos recuerdos y de miedos.
¿Qué pasará si repito los mismos errores de siempre?
A veces parece que la felicidad se encuentra a la vuelta de la esquina, pero no es más que una jugarreta de la vida. Me muestra lo que podría hacerme tan feliz, pero al mismo tiempo me aleja de lo deseado.
No aguantaría más decepciones, por eso creo que alejarme es lo mejor. Esconderme, pero esta vez no quiero un muro de cristal, que fue tan fácil derrumbar, esta vez  deseo con todo mi corazón que las cosas cambien, no quiero seguir así.
Ya no espero señales que me muestran que estoy en situaciones que me alejan de mi tranquilidad, todo lo contrario, ahora las he visto y amenazan con herirme mucho más que en el pasado.
Si estoy sufriendo de esta manera ahora que las cosas solo están en el aire, no quiero ni imaginar qué pasaría si dejo que las cosas avancen más.
Por terquedad he abandonado decisiones que me devolvían mi sanidad, y lo le pagado. Ahora me siento tan débil, sin fuerza de voluntad, me pesa la existencia, pero espero poder parar ésto a tiempo aunque me duela, aunque se derrumben mis actuales sueños.
El dolor no puede ser un impedimento para mí en este momento, ya lo he superado antes ¿Por qué no ahora? ¿Será que existe un límite de resistencia al dolor y yo he llegado a él?
Cómo quisiera...pero no puedo.

                                                            Natalie Shau

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