Querer gritar, desahogarse, poder volar lejos, sin que nada ni nadie te haga volver a la realidad.
Huir.
Desaparecer de la faz de la tierra, o más bien, enterrarse y no salir de allí nunca.
Música para tus sentidos, pues aquellas melodías acallan las voces que en tu cabeza habitan, llevándote a la locura.
Balancear situaciones, eliminar conductas y sumar preocupaciones. Cada día es lo mismo, un sin fin, una rueda sin bajada.
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